REALIDAD DEL SECTOR EN URUGUAY*

Por Alberto Núñez

Luego de una década de atraso cambiario, una sequía feroz en 1999, exceso de lluvia en la primavera pasada y varios años de precios bajos, la zafra 2002-2003 dio un respiro a los 2500 apicultores uruguayos. Esto abre la oportunidad, en la medida en que haya una mínima continuidad, de relanzar el sector.
En algunas zonas, como el litoral oeste, el exceso de lluvias y bajas temperaturas mermaron la primer cosecha. Sin embargo, tanto los rindes normales en el eucaliptus (30 - 40kg/colmena) en el otoño en la zona norte, como las condiciones normales en el sur, redondearon volúmenes satisfactorios.
En el invierno pasado se incrementaron las pérdidas invernales y si bien no se llegó a determinar la totalidad de las causas, hay cierto consenso en admitir que la varroasis, las loques europeas y un otoño excesivamente húmedo, seguido de un invierno especialmente frío que mató mucha pecorea en el globulus, fueron causas importantes de despoblación de las colonias. En esta invernada se recomienda cuidar el tema sanitario y no descuidar las imprescindibles reservas para el comienzo de la nueva temporada.

Exportación: Valores record

En junio se han exportado algo más de 6000 toneladas de miel, a precios muy tonificados. Se comenzó pagando U$S 1.40 - 1.60, y en enero ya superó los U$S 2/kg para el productor. Se alcanzó algún pico de U$S 2.84, estimando un promedio de U$S 2.20, superior al precio ofrecido para la miel Bio, que promedió algo más de U$S 2. El 60% de la miel fue exportada a Alemania (nuestro mayor cliente histórico), un 38% a USA y 2% a otros países (Inglaterra, Italia, Bélgica, etc.) Valores tan altos desabastecieron la plaza local y como contrapartida volvió el precio histórico al consumidor: aproximadamente 3 U$S/ Kg. Muchos productores quedaron esperando el precio de U$S 3 en tambor de exportación, y hoy esa miel está siendo exportada a un precio de U$S 2 para el productor. Otra consecuencia de la coyuntura de precios y sobre todo de la feroz recesión que sufrimos hace 4 años, es la proliferación de cursos de apicultura. En la medida en que se organicen seriamente, crecerá la pasión por las abejas y las fuentes de trabajo.
De esta zafra rescatamos los precios que fueron el salvavidas, sobre todo, para los apicultores medios y chicos. En segundo lugar, el encontrar nuevos compradores, se estrecharon vínculos que van a permitir una mayor rentabilidad para la actividad.
Todavía está por verse si esta mayor rentabilidad ayuda a aunar esfuerzos por parte de los distintos componentes del sector y si los diferentes responsables se ponen a la altura de lo que el país y su gente, necesitan.

Hacia la trazabilidad

Aunque nos lastime el ego, debemos admitir que aun navegamos en la prehistoria, como sector productivo uruguayo. Como tímidas ventanas hacia lo que algún día será la trazabilidad, podemos apuntar al hecho de que ya está funcionando el Registro Nacional de Apicultores. El mismo entrega un número por productor para grabar en los cajones y se ha solicitado que también se imprima en cada tambor a exportar. Este tema está todavía sin instrumentar y se está formando la Comisión Honoraria que prevé al Ley Apícola y que suponemos, podrá hacer avanzar al sector hacia una mayor integración.

* Artículo publicado bajo el nombre "Apicultura internacional: Una vuelta por Uruguay" en el Anuario del Portal Apícola www.apicultura.entupc.com