LOQUE AMERICANA

Por: Dr. Homero Toscano, Ing Agr Jorge Harriet, tec Ap Juan P. Campa
DILAVE "Miguel C. Rubino",
Servicio de Apicultura


HISTORIA Y DISTRIBUCION DE LA LOQUE AMERICANA

Conocida desde siglos atrás, esta enfermedad de las abejas se destaca como una amenaza a partir del momento en que la apicultura se torna una actividad productiva intensiva.

Los grandes avances tecnológicos apícolas se desarrollan en la segunda mitad del siglo XIX. Poco después del advenimiento de la colmena movilista, Dzierzon, J. en 1855, encuentra que las putrefacciones de la cría se debían a dos enfermedades diferentes.

Asi llamó "loque maligna" a una, y "loque benigna" a la otra, en función de la evolución del mal. Del francés, el termino "loque" responde a las "mechas" o "trenzas" del tejido dejado por la polilla en el panal que primero es atacado por loque y después por la polilla.

En 1907, White, G. F. identifica dos organismos causales responsables de las loques. La bacteria causal de loque americana es reclasificada en 1994 como Paenibacillus larvae larvae.

Las palabras "americana" y "europea" no responden a una distribución geográfica acorde a los lugares de aparición. Es una enfermedad de distribución mundial, con especial incidencia en aquellos países donde la actividad apícola es más intensa.

Matheson, A., en la edición del Honey Bee Pests, Predators & Diseases de 1997, recopila el status sanitario de loque americana en 165 países:

 

STATUS
PAISES
PORCENTAJE
Presente
92
55,8
Sospecha presencia
2
1,2
Sospecha ausencia
22
13,3
Ausencia
20
12,1

Sin información

29
17,19
Totales
165
100

A fines de 1998, se aísla por primera vez en Uruguay la bacteria responsable de loque americana en un apiario productivo del litoral oeste.


DEFINICION DE LA ENFERMEDAD

Es una enfermedad infecciosa provocada por una bacteriosis de la cría de las abejas melíferas. Desencadena la muerte progresiva de la cría, hasta el despoblamiento total de la colonia de abejas. Las esporas remanentes en los panales y miel de la colonia muerta constituyen el inóculo infectivo para otras poblaciones de abejas. Toma un carácter endémico, y no es zoonótica (no implica riesgo a la salud humana).


EL ORGANISMO CAUSAL

Paenibacillus larvae larvae es una bacteria que tiene en su ciclo de vida dos fases o etapas. Una fase vegetativa donde la célula tiene una forma de varilla o bastón de unos 2,5 a 5 micras de longitud por 0,5 micras de diámetro, rodeada de cilias perítricas.

En determinado momento, esa célula dará origen en su interior a una espora (endoespora) de forma oval, de 1,3 por 0,6 micras, que corresponde a la fase de resistencia (medidas tomadas de Bailey, L. 1984). Durante la fase vegetativa se procesa la génesis de la espora. En primer lugar hay una duplicación del material cromosómico en el núcleo de la célula. Uno de los núcleos comienza a ser rodeado por un engrosamiento, que terminará siendo la cobertura de la espora. Esta cobertura o pared va progresando mediante el agregado de capas o láminas con un máximo de siete. Mientras la otra mitad se pierde, la espora entra en una etapa de maduración hasta completar la pared. Durante la maduración la espora, pierde líquido hasta llegar a un mínimo.

La doble circunstancia de una pared laminar muy fuerte, y la casi ausencia de agua en su interior, hacen de la espora una estructura de altísima resistencia. Su resistencia se materializa en dos características. Por un lado la altísima viabilidad de estas esporas, ya que permanecen viables por períodos de más de 35 años en materiales apícolas, según Haseman en 1961.

Por otro lado su gran termoresistencia. De acuerdo al medio en que se encuentre, las esporas de P. larvae larvae sobreviven a altas temperaturas, a saber:

8 horas a 100ºC en la cría enferma
30 minutos a 100ºC en el agua
30 minutos a 121ºC en cera de abejas
160 minutos a 100ºC en miel
41 minutos a 110ºC en miel
8,6 minutos a 121ºC en miel

Fuente: Euzéby, J. P. Dictionaire de Bactériologie Vétérinaire, 1999.


CICLO DE LA ENFERMEDAD

La espora de P. larvae larvae ingresa a la larva ingerida con el alimento que le suministran las abejas nodrizas en las primeras horas de vida, después de la eclosión del huevo. Permanece en el aparato digestivo, germinando en el intestino medio uno o dos días después de su ingestión.

Al germinar la espora da lugar a la fase vegetativa. Se multiplica abundantemente y cuando la larva evoluciona al estado de prepupa o pupa atraviesa las paredes del aparato digestivo e invade la hemolinfa, causando una septicemia, o infección generalizada que la mata (Bamrich, 1964).

La masa corporal de la cría de abeja, con todos sus tejidos inclusive la piel degradados, permanece en la celda y la bacteria esporula. Desde la muerte de la prepupa o pupa, ocurre una degradación progresiva con cambios importantes hasta dejar el cadaver adherido a la pared y fondo de la celda del panal, totalmente invadido por las esporas.

Para infectar una larvita de pocas horas de vida se requiere una dosis de apenas 35 esporas (DL50) según Bucher en 1958. Una larva de 3 días de vida necesita millones de esporas para ser infectada.

Al final del ciclo, cada escama contiene unos 2500 millones de esporas capaces de recomenzar el ciclo de acuerdo a Stutervant en 1932, citado por Bailey, L. 1984. Puede estimarse que las células vegetativas están presentes por unos diez días.


SINTOMATOLOGIA

Loque americana puede aparecer en cualquier momento del año en que haya larvas disponibles.

Asimismo, pueden presentarse crías enfermas en colonias de abejas en cualquier estado de desarrollo. Tanto colonias fuertes como débiles tienen posibilidad de manifestar síntomas.

La importancia de reconocer prematuramente los síntomas de loque americana radica en la ventaja que significa adoptar las medidas correspondientes en forma temprana. Un diagnóstico precoz implica minimizar los daños que puede ocasionar esta enfermedad.

Los síntomas que se describen a continuación pueden presentarse en cualquier colonia dentro de estos extremos:
- alguna celda de una compacta plancha de cría de una colonia bien poblada;
- hasta en muchas celdas de una cría salteada de una colonia débilmente poblada.
- No debe descuidarse el análisis de la cría de aquellas colonias que se encuentran ya muertas al momento de la visita del apicultor.


El estado del opérculo y de la cría dentro de la celda:

El estado del opérculo de una cría salteada por P. larvae larvae es característico y es útil para apoyar un diagnóstico clínico. Se oscurece, se deprime y presenta perforaciones irregulares.

Deben diferenciarse otras perforaciones posibles en el opérculo, por ejemplo aquellos orificios centrales de un opérculo en proceso de cerrado; o los que producen ciertos enemigos de las abejas como las hormigas o la polilla.

Debido al abandono que sufre la cría atacada por loque americana, el opérculo aparece con un aspecto grasiento y húmedo.

Debe destacarse que cuando el apicultor revisa la cría de una colonia con un ataque fuerte de loque americana, observa escamas o costras fuertemente adheridas a la pared de la celda. Esos restos que no pudieron ser retirados por las abejas corresponden a las primeras crías muertas y se presentan ante el apicultor sin opérculo.

Esta situación va a facilitar la operación de diagnóstico de la enfermedad.

La loque americana degrada el cuerpo de la pupa, perdiendo su forma y color habitual. Pierde su consistencia acuosa, y se transforma en una masa de consistencia tipo chicle, primero húmedo y blando. Gradualmente la masa se va deshidratando y queda como una pasta dura, hasta llegar a una costra o escama seca. La masa al principio fluida escurre hacia el fondo y pared inferior de la celda por gravedad. Luego de la deshidratación, la costra o escama resultante permanece en el mismo lugar. Toma colores amarronados al principio, oscureciendose con el paso del tiempo, hasta llegar al color negro. Al mismo tiempo adquiere olores fuertemente desagradables, típicos de materia orgánica en descomposición con aromas que recuerdan a pescado en ese estado.

Este proceso de destrucción de la FORMA, modificación de la CONSISTENCIA, cambio de COLOR, y aparición de OLORES, en paralelo con la disminución de la población puede operarse en un período de uno a tres meses, dependiendo de la época del año, la población inicial, y estado de la reina.

Cuando la cría muere en estado más avanzado, lo cual sucede en casos excepcionales, en estado de pupa (con su cuerpo conformado por cabeza, tórax y abdomen), en la masa corporal degradada, a veces pueden reconocerse restos del aparato bucal. El mismo aparece como una prolongación que surge de la masa viscosa y apunta en dirección perpendicular al eje longitudinal de la celda, o hacia la boca de la misma.

Lo anterior es un elemento importante para establecer un diagnóstico diferencial, ya que ninguna otra enfermedad conocida de la cría mata en etapa tan avanzada.

La putrefacción de los tejidos es total, inclusive la piel o tegumento pupal, lo cual determina que la masa viscosa se adhiera fuertemente a las paredes de la celda, y ello imposibilita su retiro por parte de las obreras limpiadoras.


Cuando el apicultor encuentra cría con estos síntomas, debe confirmar la consistencia y el grado de adhesión de los restos. Debe buscar especialmente consistencias de chicle blando, y con la ayuda de un palito (las dimensiones adecuadas son las de un fósforo de madera) en forma lenta, retirar el opérculo, ir hasta el fondo de la celda, girarlo y elevarlo lentamente.

Si arrastra un filamento por un recorrido de unos 2,5 cm desde la boca de la celda, y en ese punto se interrumpe, se corresponde a una consistencia característica de loque americana.

Recordar que siempre que se realice esta prueba, el palito debe destruirse en el ahumador.


El estado de la colonia de abejas

Debido a la imposibilidad de limpiar los restos de cría enferma por loque americana, y cuando el grado de incidencia en los panales es avanzado, se configura una situación de abandono.

Las abejas reubican el nido en zonas donde aún no se presentan síntomas. En los panales atacados, la abeja abandona al grado de dejar el campo libre a la polilla, y en algunos casos se puede observar algunos cuadro de la cámara de cría relativamente bien cuidados aún, y el resto con un ataque muy avanzado de polilla.

Si la colmena tiene un alza, la población puede reubicarse en el cuerpo superior (colmena invertida).

Estos elementos son importantes porque determinan cuan minuciosa, y en que lugares, debe realizarse la revisación de la cría para hacer un diagnóstico confiable.

INCIDENCIA DE LA ENFERMEDAD

La incidencia es el indicador que establece el nivel de daño directo que la enfermedad ocasiona en períodos anuales. La misma es el cociente entre:

Nº de colonias afectadas x 100 /Nº de colonias totales al inicio

La incidencia de loque americana en las poblaciones de abejas es variable según las condiciones particulares de cada país, del nivel de conocimientos de los apicultores, y de los esfuerzos sectoriales y estatales por evitar que este parámetro aumente.

Con un fin informativo se adjunta una tabla con datos de incidencia de loque americana, y la fuente, para algunos países, y en algunos años:

PAIS
AÑO
INCIDENCIA
FUENTE
N. Zelandia
1947
1,7 %
Goodwin y Van Eaton, 1999
1950
2,02
idem
1990
1,2
idem
1998
0,38
idem
Australia
1995
0,5 a 3,0
Allan, Lee, 1995
Inglaterra
1969
1,0
Bailey, L, 1984
Suiza
1973
3,0 a 5,0
idem
Tasmania
1950
7,0
idem
EEUU *
1950
10,0
idem
EEUU *
varios años
2,8
Shimanuki, H., 1997

1992

menor a 1
idem

* algunos estados de EEUU

Es particularmente ilustrativo el caso de Nueva Zelandia, donde hay reportes de perdidas del 70% de la producción en años anteriores a la adopción de medidas formales contra loque americana.

A inicios de la década de los 90 la incidencia se eleva hasta 1,2% (ver cuadro anterior) como consecuencia de un aumento en la actividad apícola motivada por los grandes movimientos de colmenas para polinizar kiwi, y también por el crecimiento en el número de colmenas en la isla.

Esta incidencia es considerada alta, y peligrosa para un país que exporta material vivo. Por ello surge una campaña sanitaria de lucha contra loque americana que lleva al indicador a 0,38% en 1998, con expectativa para los técnicos del país de erradicar la enfermedad para el año 2008.


DAÑO ECONOMICO DE LA ENFERMEDAD

Se pueden citar algunos datos que refieren a los montos de dinero que esta enfermedad ha ocasionado en la apicultura de varios países.

Estos daños económicos pueden evaluarse por la cantidad de colonias de abejas muertas; por el trabajo ocasional que la misma produce al apicultor; o por los costos de las campañas sanitarias que se requieren para mantener una incidencia aceptable. Para cada país, y para cada período de tiempo esos montos pueden ser más significativos o no, siendo muy dificultosa su interpretación para el observador lejano.

Los costos que son reales para Uruguay, y que ya ha experimentado algunos de ellos, pasan por tres niveles:

- La puesta en riesgo de mercados por tener la enfermedad. Esta circunstancia ya sucedió en 1999 y 2000 con el mercado brasileño, el segundo importador de mieles uruguayas. Uruguay perdió de vender cientos de toneladas a un precio considerado bueno respecto otros mercados demandantes.
- Los riesgos que corre el país cuando algunos apicultores siguen prácticas obsoletas en un intento de lucha contra loque americana. El uso de sustancias antibióticas, lejos de ser una solución (aún parcial), aumenta la probabilidad de que la miel se contamine con esas sustancias. El principal comprador de miel uruguaya, la Unión Europea (UE) impone controles de residuos cada vez más exigentes al ingreso de mieles importadas (Resolución 23/96 y otras).
- Los daños directos al plantel de colmenas productivas del país. De hecho esta enfermedad mata la cría, despuebla las colonias, y permanece como una gran fuente de inóculo, lo que obliga al apicultor (y al sector todo) hacer esfuerzo para evitar su propagación.


VIAS DE DISEMINACION DE LA ENFERMEDAD

Puede establecerse una suerte de clasificación entre las diferentes vías posibles. En principio podemos agrupar algunas como las que implican un gran riesgo de traslado de la bacteria de colmena a colmena, o apiario a apiario; y otras de importancia relativa.

Entre las primeras debe mencionarse la miel. En la miel de las colmenas enfermas hay esporas en una probabilidad del 100%. La miel de colmenas vecinas tiene un 26,1%, y para colmenas de apiarios donde aún no han aparecido síntomas, pero que los hay en la zona, dicha probabilidad asciende al 4%. Estos datos son aportados por Hornitzky y Karlovskis en 1989.

Por consiguiente todo transporte de miel de una colmena con loque a otra sana es una forma de poner en riesgo la sana. En una colmena muerta su miel es pillada, y si contiene esporas, estas viajarán con la miel.

Esta vía de difusión implica además tener en consideración dos aspectos.

Por un lado los manejos de alimentación artificial con miel, usualmente practicados por los apicultores, pasan a ser un serio riesgo de difundir la loque americana. Debe recordarse que una colmena sin síntomas puede contener esporas de P. larvae larvae. Si esta miel es ofrecida a otra colonia sin síntomas puede involuntariamente propagarse la enfermedad.

Otro aspecto es el pillaje o limpieza del material post-extracción de miel. Las alzas quedan "sucias" de miel y ello implica un serio riesgo para las colonias de abejas que hacen ese trabajo de pillaje o limpieza. Evitar esto implica modificar costumbres arraigadas entre los apicultores.

La devolución de las alzas mojadas una vez realizada la extracción es sin duda la medida correcta. Se mejora aún más el manejo si la devolución se hace al mismo apiario del cual fueron cosechadas.

Otra vía de diseminación de esporas es el manejo del apicultor en lo referente al intercambio de panales de cría para emparejar o fusionar colmenas. El apicultor debe tener mucho cuidado en las maniobras que requieran intercambiar panales entre colmenas. Estos movimientos deben estar precedidos de una revisación previa de la cría, con el descarte de toda posibilidad de presencia loque americana.

Debe incluirse aquí también, la confección de núcleos, como un intercambio de panales.

Y en general todo manejo del apicultor implica un riesgo de transmisión de esporas de colmena a colmena. La palanca, los guantes y hasta el ahumador pueden transportar miel. Deben extremarse las medidas de higiene en estos equipos, y en particular con la palanca. Es recomendable usar dos palancas. Mientras se trabaja una colmena con una palanca, la otra permanece en un balde con agua que enjuague la miel.

Por otro lado, hay un grupo de vías de diseminación de esporas que han demostrado en la práctica ser menos importantes.

Se destaca la deriva como una débil fuente de nuevas colmenas infectadas, así como la trasmisión de esporas por vía de la cera estampada.

Estudios realizados en Nueva Zelandia por Goodwin, M. en 1994, donde se crearon condiciones muy favorables para que las abejas deriven a colmenas vecinas, donde estaban presentes colonias muy infectadas, no pudieron confirmar más de un 8% de infecciones en las colmenas sanas.

Asimismo, trabajos realizados por el mismo autor indican que las esporas de la cera de colmenas con loque americana son removidas en los procesos comunes de fundido para el estampado. Concluye que la cera estampada no es más que una muy menor fuente de infección cruzada de loque americana.


MEDIDAS DE LUCHA CONTRA LOQUE AMERICANA

Descartando todo uso de sustancias químicas por el riesgo de residualidad en los productos, y por la presión de selección dirigida a la creación de resistencia por parte de P. larvae larvae (Shimanuki, H., 1999), y considerando el tipo de patología de carácter altamente infeccioso, debe optarse por estrategias de tipo "erradicante".

Este tipo de medidas ha sido usado en el mundo en combinación con medidas de otro tipo, y en algunos casos, en forma exclusiva.

La estrategia más conveniente para Uruguay, es sin lugar a dudas la adopción de medidas erradicantes en su concepción más pura.

Sin entrar en mayores detalles, por no ser el fin de este trabajo, debe quedar en claro que el país es netamente exportador de miel, por lo cual deben extremarse los cuidados para evitar los posibles residuos de sustancias antibióticas en la misma.

Los países compradores de miel son cada día más exigentes en controlar los residuos de sustancias peligrosas para la salud humana en los alimentos que consumen. Los antibióticos están entre loas sustancias buscadas con tal fin.

El otro aspecto es la creación de resistencia por parte de P. larvae larvae a los antibióticos. Canadá, Estados Unidos y Argentina, países de apicultura industrial, han reportado resistencia al antibiótico, Shimanuki, H. 1999.

Este dato de la realidad, en adición al conocimiento que se dispone de la gran diversidad genética de las abejas en Uruguay, dan lugar a optar por medidas de tipo erradicante, favoreciendo la sobrevivencia de aquellas colonias más aptas.

La implementación de un plan de lucha contra loque americana con esas bases, implica que los apicultores adopten las siguientes medidas:

VIGILANCIA: la misma consiste en la revisación exhaustiva y en forma periódica de los panales del nido de cría. Esta operación, debe realizarse al menos dos veces al año, preferentemente al inicio de primavera, y al fin de otoño, sin perjuicio de vigilar el estado de la cría en otras oportunidades durante la temporada apícola.
El operador debe observar el estado de la cría, los opérculos, la consistencia de la cría muerta (en caso de encontrar), y buscar escamas o costras.
Esta última observación se facilita si el operador se ubica de espaldas al sol, con el cuadro a la altura de los ojos, invertido (cabezal hacia abajo), y con una leve inclinación respecto a la horizontal (el cabezal más abajo que el listón inferior). Esta posición permite que la visión se dirija directamente a la pared inferior de las celdas. En ese lugar se ubicarán las escamas, que no serían visibles si el cuadro fuera observado como es habitual para el apicultor.
Como se señaló al describir los síntomas, también deben revisarse aquellos sectores de la cámara de cría que no se encuentran ocupados por las abejas.

ERRADICACIÓN: una vez encontrada una o más colmenas afectadas por loque americana, las poblaciones de las mismas deben matarse y quemadas junto a su material. De preferencia debe hacerse esta operación de noche (para que la medida alcance a todas las abejas), y en el lugar (para no llevar material infectado a otras zonas).
En primer lugar hay que tapar la piquera para lo cual no debe usarse humo que incite a las abejas a consumir miel (con esporas), y eventualmente caminar o volar hacia otra colmena vecina. Luego se vierte por la parte superior nafta u otra sustancia similar para matar las abejas, lo cual sucede en 10 o 15 minutos.
A continuación, se traslada la colmena con abejas muertas hasta un pozo cuyas dimensiones son de un metro cuadrado aproximadamente por 20 cm de profundidad. Se comienza a quemar cuadros hasta su totalidad, luego el piso, cajones y techo.
Asegurarse de no iniciar un incendio, principalmente en momentos secos, y tapar cuidadosamente las cenizas al fin de la operación.
Con el pozo, la miel que pudiera haber (con esporas), va a dirigirse al fondo y penetrará al suelo, sin riesgo de que al otro día las abejas accedan a ella.

CUARENTENA: es un período de aislamiento del apiario donde se aplicaron medidas erradicantes, por dos temporadas apícolas. Durante ese tiempo no debe retirarse material de ese apiario, seguramente contaminado con esporas de P. larvae larvae. No deben hacerse núcleos, paquetes ni divisiones. No se puede trasladar ninguna colmena, sin excepción.
De preferencia la miel debe ser extraída en el lugar, con un equipo liviano, y las alzas devueltas al apiario, evitando toda posibilidad de pillaje.
De trasladar la cosecha, deben extremarse los cuidados para que esa miel no sea pillada por abejas de otras colmenas, y su material debe volver al apiario original.
En caso de reaparecer síntomas en otra colmena del mismo apiario, se toman las medidas erradicantes nuevamente, tantas veces como sea necesario, recomenzando el período de cuarentena desde el último caso aparecido.

ESTERILIZACION: si se dispone de equipos de esterilización adecuados (ver la tabla de termoresistencia) puede recuperarse parte del material de las colmenas afectadas, como piso, techo, alzas.
Los cuadros, y en particular con cría, invariablemente deben quemarse. Los equipos esterilizadores por inmersión del material de madera en parafina o aceite de linaza a mas de 120°C, además de cumplir esta función específica, su acción oficia de protector de la madera. Por consiguiente pueden usarse para el material que "inverna" fuera de las colmenas, para cortar posibles vías de transmisión de esporas.
Debido a su acción protectora, también puede ser utilizado en materiales de madera sin uso. Conviene recordar que no se recomienda para madera no estacionada, es decir que contenga agua en su interior por el posible salpicado de liquido a muy alta temperatura.

RECOMENDACIONES A LOS CRIADORES DE REINAS

Sin lugar a dudas, la sanidad de un criadero de reinas debe ser materia de especial cuidado.

No obstante, es preciso hacer alguna reflexión en lo concerniente al grado de "rusticidad" del material genético que se desea reproducir.

En Uruguay se ha descripto esta enfermedad hace tan solo un par de años. Esta situación en cierto sentido ventajosa respecto a otros países, puede estar indicando que en el país las abejas han presentado hasta ese momento un cierto grado de rusticidad.

Puede definirse la rusticidad, desde un ángulo sanitario, como la sobrevivencia de las abejas sin necesidad de sistemas artificiales de protección (por ejemplo el uso de drogas).

La ambición de algunos criadores de reinas de reproducir materiales genéticos considerados como "muy buenos" , puede incluir materiales que en su lugar de origen se desarrollaron sin considerar la "rusticidad frente a loque americana".

En particular en aquellos países donde la practica habitual de lucha contra esta enfermedad es el uso constante de drogas, este factor no es normalmente considerado a la hora de seleccionar reinas. Dicha selección se realiza entonces bajo lo que se denomina la "sombrilla química", priorizando, como es lógico caracteres tales como la productividad, y la mansedumbre.

Cuando esas reinas, así seleccionadas, son introducidas al Uruguay para su multiplicación sin los cuidados que se tienen en su país de origen, y que como se analizó antes, esos cuidados son probadamente perjudiciales para la apicultura uruguaya por su condición de país vendedor de miel, se concluye que deben aplicarse criterios estrictos a la hora de elegir las madres de los criaderos.

La solución de este problema no es fácil en la medida que en el país no se dispone de programas de selección que ofrezcan reinas que reúnan estas características.

No obstante, el criador de reinas debe poner en la balanza los "factores positivos" y los "factores negativos" de las madres que reproduce.


RECOMENDACIONES A LOS USUARIOS DE SALAS DE EXTRACCION DE MIEL EN GENERAL, Y EN PARTICULAR A LAS DE USO COLECTIVO

Es conveniente que los usuarios de salas de extracción pongan en práctica las medidas de lucha contra loque americana: VIGILANCIA-ERRADICACIÓN-CUARENTENA-ESTERILIZACIÓN.

El primer punto que debe cuidarse en una sala es su "hermeticidad". Las abejas que pudieran entrar y salir, invariablemente llevarán en sus buches miel de la extracción, con los riesgos que ello trae aparejado.

Bajo el mismo concepto, las normas de uso de ninguna sala de extracción debe permitir que el material de extracción (alzas mojadas) sea pillado en el lugar de emplazamiento de la misma.

Los mismos cuidados se aplican a la miel ya envasada. Los tambores deben quedar bien cerrados, y en las operaciones de espumado, y emparejado de volúmenes, tampoco debe darse lugar a visitas de abejas.

Por último, debe cuidarse la higiene de los equipos y del local. Entre la extracción de dos lotes, debe lavarse con abundante agua, jabón y cepillado intenso, para arrastrar todos los restos de miel. Si se lava la miel, se lavan las esporas.

Por último, las aguas del lavado deben escurrir fuera del alcance de las abejas, tanto en el trayecto, como en el depósito final.